La princesa esperaba en su castillo. Un príncipe lo rondó durante muchos años hasta que logró penetrar en él. Ella aceptó su intromisión pero él no se quedó en el castillo ni se la llevó, sólo le dejó su corazón en prenda de que volvería (claramente se notaba su cansancio de años). Al amanecer, a la princesa le dio hambre. Se preparó un corazón encebollado.