Hoy tenía ganas de llorar aquellas lágrimas que se han secado en mi garganta y me han hecho enmudecer. Quería llorar por la enfermedad de mi perro; por el clima tan frío; por la muerte de Aldonso Quijano; por el amor no correspondido; la pérdida de la ilusión. Pero más vale seguir en silencio. Nadie debe saber que la soledad ha roído mis huesos.
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Luzma Rodriguez
22 nov 2008 | 08:08 AM
Que triste...
me gusta tu blog, Felicidades Elizabety.
saludos
Lumi