La ira es un impulso acompañado de tristeza, a dar un castigo manifiesto por un manifiesto desprecio de algo que toca a uno mismo o a alguno de los suyos, lo cual no era correcto despreciar. Si esto es la ira, es necesario que el iracundo se enoje siempre por cosas que se refieren a un individuo particular y además es necesario sea porque ha hecho o iba a hacer algo contra él o contra alguno de los suyos; y además de toda ira se sigue cierto placer, causado por la esperanza de vengarse; y puesto que es agradable pensar que se va a conseguir aquello a que uno aspira, y nadie, por otra parte, aspira a cosas que le parecen imposibles para sí mismo, el iracundo aspira a cosas que realmente le son posibles.


Escribe un comentario