Soñaban. Las personas del autobús se burlaban porque a ratos los veían reír o saltar. Ninguno sabía que vivían muy juntos, se aventaban los cuchillos con ánimo de matarse; se embriagaban y salían desnudos al balcón; se amaban... Sólo ellos en su sueño. Faltaban veinte minutos para llegar a Comala.


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